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Lleva más razón que un santo Juande Ramos cuando reconoce
la urgencia histórica que este club tiene de hacer algo
importante de una vez por todas. La afición así lo reclama
y se palpa en la previa de la cita europea de esta noche.
Pese al cacareado crecimiento, los sevillistas siguen
huérfanos de días históricos que recordar. Muchos hablan
de las noches mágicas de Nervión, un simple bla, bla,
bla demagógico. En las últimas decenas de años, la única
gran noche vivida en Nervión con caché de ser distinguida
como mágica ocurrió hace... 24 años. Fue un tres de
noviembre de 82, cuando el Sevilla de Manolo Cardo,
Francisco, Pintinho, Blanco, Magdaleno y compañía remontaban
con un espectacular 4-0 el 2-0 sufrido en la ida ante
el PAOK de Salónica. Ese espíritu que permitió el logro
y que consiguió que el Sánchez Pizjuán explotara y la
afición estuviera más de 15 minutos aplaudiendo a sus
jugadores es al que el Sevilla de Juande apelará hoy.
Los nervionenses jamás han disputados unos cuartos de
la UEFA, objetivo que podrían alcanzar si firman otra
histórica remontada. La empresa no será fácil, de ahí
que todo el mundo recuerde aquella noche del PAOK.
La fortaleza defensiva del Lille, la habilidad de Dernis
en las acciones a balón parado, el esfuerzo descomunal
de Makoun en el centro del campo y la velocidad de gente
como Odemwingie y Moussilou convertirán el encuentro
en una trampa para los sevillistas. Pese a lo que todo
el mundo espera, Juande piensa que los franceses no
se atrincherarán en su área desde el pitido inicial.
Con esta consideración, todo indica que no veremos a
un Sevilla arriesgando ofensivamente desde el principio.
Y es que tan importante sería marcar un primer gol pronto
como no encajar ninguno, circunstancia que pondría ya
muy cuesta arriba el asunto. Al once sevillista volverán
los de siempre: Martí, Drago, David y Kanouté. Saviola
será el que acompañará al delantero francés. La continuidad
en Europa está en juego. Llegar a cuartos, una posibilidad
de hacer historia. La noche se presenta apasionante.
¿Será mágica?
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